El espejismo del materialismo es la causa de la presente angustia mundial, pues lo que llamamos problema económico no es más que el resultado de este espejismo particular...
Para algunas personas, por ejemplo, el poseer cosas materiales puede ser una experiencia espiritual tan grande y una enseñanza tan poderosa en la vida, como los anhelos más elevados y los requisitos menos materiales del místico o del ermitaño. Estamos clasificados de acuerdo a nuestras acciones, al punto de vista y al lugar que ocupamos en la escala evolutiva. Realmente se nos clasifica por nuestro punto de vista y no por lo que exigimos a la vida…
Las cosas y las posesiones se deslizan de las manos de quienes hasta ahora las sujetaban; solo cuando el hombre permanezca con las manos vacías y adquiera una nueva forma de valores recuperará el derecho a la propiedad y a la posesión. Cuando el hombre carezca de deseos y no busque nada para el yo separado, recuperará La responsabilidad por los bienes materiales; entonces su punto de vista estará libre de ese espejismo particular y las brumas del deseo astral serán aminoradas. Muchas otras formas de ilusión puede aún dominar, pero el espejismo del materialismo habrá desaparecido, siendo el primero destinado a hacerlo...
Los Guías de la Raza sienten la necesidad de estar alerta, mientras las fuerzas iniciadas por el hombre mismo proceden a despojarlo y liberarlo para que pueda caminar en el desierto. Allí, en las así denominadas circunstancias propicias, puede reajustar su vida y cambiar su manera de vivir, descubriendo, de esta manera, que la liberación de las cosas materiales acarrea consigo su propia belleza y recompensa, su propia alegría y gloria. Así es liberado para vivir la vida de la mente…
…EL ESPEJISMO DEL IDEALISMO
Los ideales tal como están ahora formulados deben desaparecer, porque estamos entrando en una Nueva Era donde todas las cosas se harán nuevas. Los ideales podrán desaparecer sin peligro siempre que sean reemplazados por el verdadero, incluyente, sensato y práctico amor del alma por la humanidad. Los ideales son formulaciones de la mente humana. La Jerarquía no tiene ideales. La Jerarquía es simplemente el canal para el amor puro, y donde existe amor no hay peligro de dureza, crueldad, incomprensiones, falsedades, daño. Gran parte de lo que se considera inofensivo es definidamente perjudicial en sus efectos generales.
Los ideales, tal como se los considera generalmente, nutren el orgullo, conducen a la obstinación y engendran una superioridad separatista; producen actitudes poco prácticas y actividades negativas. Aquel que así los sostiene sirve con frecuencia sólo a un campo limitado, condicionado por el trabajo que eligió y matizado por el idealismo. Excluye al Todo, piensa en términos del pasado y como a él le parece. No hay real comprensión de un idealismo opuesto ni a menudo una verdadera intención de comprender sus fundamentos. El énfasis que pone sobre sus propios ideales (en su propia conciencia, aunque no los imponga a los demás) impide a la comprensión y está tan ocupado en sostenerlos y defenderlos (a menudo contra sí mismo) y tan condicionado por ellos, que escapan a su atención las cuestiones humanas más importantes, afianzándose dentro de los limites de sus propias creencias. Esto lo convierte inmediatamente en teólogo, y su utilidad se evapora rápidamente, excepto en el íntimo círculo de sus compañeros idealistas.
A medida que transcurre el tiempo, tiene lugar la cristalización. Se establece una “barrera de cristal” entre la personalidad y el alma. Se percibe el alma, quedando aislada su influencia. Pero - debido a que aún persiste la visión del alma - el discípulo está profundamente insatisfecho. La cristalización afecta oportunamente a todos los aspectos de la naturaleza. Las emociones se arraigan en “surcos de cristal”; la mente se hace dura y quebradiza. El cuerpo físico se cristaliza y envejece rápidamente, porque no afluye libremente la vida.
Sólo una cosa impedirá que esto suceda: la comprensión amorosa y el consiguiente sacrificio de la vida a la humanidad como un todo. El mayor bien para el mayor número se convierte en el tema de la vida, ya a eso se subordina el entero hombre…
…La suspicacia es el espejismo más ponzoñoso de todas las debilidades y, generalmente, el más falso, y aunque tenga fundamento es capaz de envenenar las mismas raíces del ser, distorsionar todas las actitudes de la vida y poner en actividad, como su poderoso sirviente, la imaginación creadora. La persona suspicaz siempre miente, pero miente con tan aparente veracidad que parece correcto y razonable... No se deje llevar por la suspicacia, pero cuide de no arrojarla hasta las profundidades ocultas de sí mismo, desde donde inevitablemente levantará su cabeza. Extermine el poder que ejerce en su vida, mediante tres cosas:
(a) Asuma más definidamente la actitud del observador, que ve a todas las personas y acontecimientos a través de la luz del amor y desde el ángulo de los eternos valores.
(b) deje que todos vivan su propia vida y se hagan cargo de sus responsabilidades, sabiendo que son almas y se las conduce hacia la luz. Déles simplemente amor y comprensión.
(c) Preste un servicio más pleno en la vida, donde no encuentre momentos ni horas para la suspicacia, que tantas vidas mancilla.
Sirviendo a la Humanidad
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)


